Pablo Deheza: Esta es una elección, ojalá y la última, para validar una clase política que tiene como modus operandi el saqueo del estado.
La consolidación de la gran mamada electoral
Una vez más los ciudadanos bolivianos estamos acudiendo a las urnas. Una vez más entre dudas y esperanza. ¿Y cuál es el signo de estas elecciones? La ignorancia es el signo.
Esta ignorancia se manifiesta claramente en dos aspectos. La ignorancia de la ciudadanía acerca de qué proponen los candidatos a la presidencia -ninguno de ellos ha trascendido el lenguaje de las consignas en sus muy vacías campañas-. La ignorancia acerca de quienes son y de qué se tratan los candidatos uninominales. La gran mayoría, diría que un 90% al menos, hemos ido a enterarnos frente a la papeleta electoral quiénes son los uninominales que aspiran a representarnos; hemos ido a votar por las consignas esgrimidas y no por un proyecto de país, un ideal. En otras palabras, un robo a la ciudadanía. A través de la falta de información, la clase política nos ha privado del correcto ejercicio de nuestra ciudadanía. ¿Qué clase de elección es esta donde uno va a elegir sin poder saber -porque no les da la gana de decirlo ni de socializarlo como se debe- de qué se tratan las opciones entre las que los ciudadanos estamos eligiendo?
Esta elección es la más cruda, pero real y necesaria, constatación de que ésta clase política en funciones padece de un cancer terminal que se manifiesta en su absoluta falta de argumentos. Ni el MAS es capaz de llevar esto a una discusión de fondo porque sabe que no le alcanza, ni la oposición es capaz de eleborar dos ideas juntas para cuestionar con propiedad la maquinaria masista; ni qué decir que ambos están a años luz de poder proponernos un país serio y para todos; para ambos, los ciudadanos o somos bases serviles o somos enemigos. Tanto a unos como a otros les interesa, les es conveniente y rendidor, mantener a los ciudadanos en la ignorancia respecto sus fines, medios y operadores políticos; les es útil enviarnos a las urnas en condiciones de una desinformación tal que no podamos ni preguntar nada ni elegir verdaderamente.
Y en medio así, pese a toda la lacra política en funciones y pese al desastre que son todos por igual, la gente va a votar. Los ciudadanos acudimos a las urnas. Vamos con preocupación genuina por nuestro país, vamos en la espera de que la sensatez alguna vez aparezca entre los políticos, vamos desvalidos y poco cobijados por una democracia débil que se empeñan en enterrar.
En el fondo, no es esta una elección entre diferentes sino entre iguales. Esta es una elección, ojalá y la última, para validar una clase política que tiene como modus operandi el saqueo del estado. Entre unos y otros, no elegimos sino aquel al que le toca robar. Nada cambia, ninguno es un cambio.
Nos queda a los ciudadanos, ante la brutal evidencia de estas elecciones y los métodos de la clase política, empezar a darnos nuestras propias respuestas. Empezar a darnos cuenta y empezar a sacar a estos impostores del poder.
Pablo Deheza



Comments
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¿Desinformados? ¿Nos estafaron? ¿Volvemos al voto calificado? Las elecciones son siempre una mezcla de gente muy bien informada, poco informada y otros a quienes el asunto les tiene sin cuidado.
Pero, salgamos del tema visto así nada más, imaginemos Pablo que tienes todas las respuestas ¿Qué te limita a lanzarte a la contienda electoral? Y yendo a la pregunta fundamental ¿Crees que la gente te hará más caso a tí que a los otros?
¿en qué torcido momento se te ha ocurrido pensar que propongo un regreso al voto calificado? en ningún momento digo que tengo todas las respuestas, al contrario: tengo un montón de preguntas sin respuesta.
¿Hemos ya perdido la capacidad de cuestionarnos a nosotros mismos? ¿Esto es todo lo que hay, todo lo que podremos ser, y debemos felices tragarnos esto? ¿Ya nos robaron hasta el derecho de soñar algo mejor y que valga en verdad la pena?